El sindicato ultra impío Manos Limpias quiere que Garzón adelgace un poco bailando fosa nova. El Tribunal Supino admite una querella contra el juez por prevaricar al seguir la instrucción de los crímenes de la guerra civil. El garfio impío quiere echarle mano al juez Garfión. Varios jueces consultados en una cacería de ornitorrincos aseguran que el Supino admite cualquier querella tan solo con que esté bien redactada. Se avecina que de ahora en adelante corran por las salas tribúneas El Quijote, El Lazarillo… La Colmena, hasta Las Avispas.
Los argumientos de Manos Impias contra Garzón son hambrumadores: pidió el ceritificado de defunción de Franco ( qué ganas de hurgar en la defunción); se puso a investigar la cruzada y sus mártires mujaidines; y sobre todo no investigó Paracuellos. Por fortuna tampoco a los alzacuellos.
En el Tribunal Supino tampoco hay simpatías hacia el juez vedette. Más bien hay vedetta. Por ejemplo la de su señoría Adolfo Prego, ponente de la admisión de la querella, que tiene un cierto aprego a firmar textos contra la ley de memoria histórica. Trajeteo de tribunones.


1 Comentario »