Peinado como James Dean en Rebelde por Euskadi, Ibarretxe compareció triunfal en el Alto Tribunal vasco. A las puertas, cientos de miles de cientos de fans habían representado los coros de Nabuco –que no Eunuco, aunque, ciertamente, las voces eran un tanto aniñadas-. Ibarretxe impuso las manos a dos ancianas del Batzoki de Amoroto, hizo el saque de honor del partido Euskadi-Vía Láctea, formó parte del jurado del campeonato nacional de tortillas vascas, ofició misa sabiniana y cantó finalmente diez irrintzis. Con la lengua fuera accedió a la sala del tribunal. Ante el juez leyó de la Biblia las andanzas de Moisés y añadió: “señor juez, seguiré hablando con todos de todo. Del txakolí, del tinto, y sobre todo del rosado, que es el que me va a mi en la intimidad”. El juez asintió en un gesto de complicidad que suscitó las picardías de los pícaros allí congregados y agregados.
Afuera, fueron tantos los momentos confusos, que la confusión no podía ser más confusa y eso que algunos fans de Ibarretxe leían a Confusio. Fue así que al entrar el presidente del Alto Tribunal, el denostado juez Ruiz Piñeiro, los fans de Otegi, que había declarado poco antes, lo confundieron con su líder y le gritaron “gudari”, “tío bueno”, “campeón”, “macizo” y “queremos un hijo tuyo”. Cuando salió Otegi, como era de esperar, sus fans lo confundieron con el juez denostado y profirieron: “descastado”, “tío feo”. Otegi dijo: “el pueblo me abandona, como a Luis XVI de Navarra”, se enjuagó las lágrimas en un pañuelo ikurríñico y se fue con Rufino … Etxebarria a comer langostinos en el exilio vasco francés.
Ya el desconcierto era tal que no había concierto vasco que lo arreglara. Los monárquicos vascos se peleaban con los vascos monárquicos y al contrario. Fue entonces cuando el presidente del Forro de Ermua recibió una patada en la entrepierna. Un testículo ocular de los hechos relató que el autor fue un miembro del PN..V y que el miembro del presidente goza de buena salud gracias al forro rojiguládico que le caracteriza.
Ibarretxe fue aclamado a la salida tanto o aún más que Felipe VII el deseado. El lehendakari ya se ha bautizado: Ibarretxe I el hablante. Y habla que te habla se fue a Ajuria Enea no sin enormes ganas de miccionar. Euskadi, un pís en marcha.


Deja un comentario »