Nos hallamos en el apacible Parque Yellystone, morada del pícaro Oso Yogi y su inseparable compinche de aventuras Bubú tienen instalada su morada. Ambos se disponen a emprender su habitual paseo y perpetrar su próxima fechoría. Pero a Yogui le llega la noticia de que el Rey Borbón de España ha abatido al oso Mitrofan previamente emborrachado. Por Nicola Lococo . Resumido de www.periodicocnt.org
Todo va como de costumbre, y llegan los primeros turistas provistos de las típicas cestas repletas de exquisitos y suculentos manjares, en los que seguramente ya habrán reparado los olosos ojos de nuestros dos simpáticos amigos. Mas, noticias llegadas de muy lejos, pronto darán al traste con la secuencia lógica de los acontecimientos por todos conocida, sumiendo en la incertidumbre el despreocupado Carpe Diem, y el Beatus Ille en el que trascurren sus plácidos días.
- ¡Huohohoyyy, Bubu! Acabo de darme una vuelta por la cabaña del guardabosques y no me he podido resistir: le he afanado éste teletipo. ¡Oso que está informado… nunca será cazado! Veamos qué dice su titular: EL REY DE ESPAÑA MATA UN OSO BORRACHO. ¡He, He, He, Heyyy! Veo la sorpresa en tu gesto Bubu. Yo también he entendido lo mismo. ¡Craso error! Por ésta vez, el rey de copas no es quien nosotros pensamos, sino nuestro congénere, el bueno de, otrora alegre y dicharachero colega del osito Misha, a la sazón, mascota oficial de las Olimpiadas de Moscú.
(Veamos qué más dice: Bla, bla, bla, un periódico ruso el Kammersant se hizo eco del suceso, hará cosa de una semana, gracias a la denuncia interpuesta por el Vicedirector del Departamento para la Protección y el Desarrollo de los Recursos Naturales de Vologda. Este alto funcionario ruso destapó la lamentable y bochornosa práctica con la que su gobierno tiene a bien agasajar a los más ilustres mandatarios extranjeros que les visitan, cuál es… ¡Huohohoyyy! ¡Bubu! ¡Agárrate fuerte las orejas! Organizar cacerías amañadas donde los animales somos debidamente drogados momentos antes de ser puestos a tiro en el coto de caza, negándosenos así, toda oportunidad.
- ¿Qué te decía? ¡Habráse visto! Pero continuemos con la lectura, Bubu, de ello podría depender nuestras vidas. ¡si no dejas de leer… nada dejarás de saber! ¿Te lo puedes creer? Aquí se refieren a Mitrofan como la “pobre bestia” ¿quién es el bestia?
- Huelga decirte, Bubu, lo piripi que salió de su triste habitáculo el pobre Mitrofan. Por supuesto, la Casa Real ha desmentido rotundamente el incidente. Pero fuera de las fronteras, de su coto mediático, sus palabras no deben gozar de mucho crédito, pues a la creciente repercusión diplomática, a la carta abierta que la actriz francesa Brigitte Bardott le ha remitido publicada a su Alteza en los distintos medios europeos, a la enérgica protesta de repulsa expresadas por distintas organizaciones inte nacionales, ahora, se ha sumado el propio presidente de la región de Vologda.
- Pero no te hagas ilusiones, Bubu, no seas iluso. Mientras ande suelto tan soberano irresponsable, tú, yo y todos los de nuestra especie, estaremos en peligro. Por ello, ya podemos ir advirtiendo a Ricitos de Oro, para que a su vez, dé el parte a los Tres Ositos, y que éstos pasen la bola al Osito Misha, a Balú, en la India, a Yakie el osito, a Ben, en las Montañas Rocosas, hasta, no estaría de más, que se diera la voz de alarma a los ositos de peluche, incluidos los de Froilán y toda la cuchipanda, todo sea, que el mequetrefe de su abuelo, despechado por no encontrar ejemplares en la fauna, la emprenda a tiro limpio con ellos.
- ¡Hey, Bubu, no creas que he empleado la expresión “soberano irresponsable” de modo coloquial y arbitrario, ¡Huohohohoyyy! ¡Muy al contrario, resulta que éste individuo está sancionado por la Constitución Española, como un auténtico y genuino irresponsable. Es decir, que carece de responsabilidad. Y por consiguiente, haga lo que haga, diga lo que diga, no puede ser juzgado ni llevado ante tribunal algu- no, pues Su Majestad, en esto, como en todo lo demás, parece estar por encima de la ley, cuando con idénticos hechos, otros ya se encontrarían al margen de ella, o en la cárcel.
Sin que sirva de precedente, he perdido el apetito, Bubu. Será mejor recogernos e inver- nar antes de tiempo, dando por finalizada la temporada estival. No deseo acabar mi disolu- ta y feliz existencia, de alfombra en la Zarzuela. Según nos vaya entrando el sueño, hagamos por recordar tiempos más propicios, en los que los reyes acababan sus días de cacería, como el visigodo Fabila, hijo de Pelayo, devorado por un ancestro nuestro y de Mitrofan.
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