Los progres franceses están muy excitados. Y los conservadores ultrajados. La Royal habla cual niña poseída, pero a la francesa, el mismo lenguaje que ellos: recurre a los mismos slóganeés, los mismos chisteés, el mismo programeé. Oh la la. Sarkozy y sus enemigos – es decir, todos, incluído él mismo— están desconcertados.
“¡Maldita sea la clonación ¡” grita Chirac, que añade: “si somos todo lo mismo es por culpa de los ingleses y su oveja Dolly”. A Chirac le gustaría que cada político francés fuera como cada queso francés: cada cual más rancio y alimentando diferentes gusanos que a su vez también alimentan. Pero hoy ya todo es diferenté. Todo parece el mismo queso.
Por ello, Chirac, Sarkozy y Vilpillín acuden al psicoanalista, pero a diferentes horas, pues luchan entre ellos también por el poder, naturallement.
Psychologue: ¿Siente desapego de su super yo francés?
Sarkozy Todo lo contrario. Siento que Francia se desapega de mi, que soy el yo francés. Es por culpa de la Royal. Me roba mis geniales ideas.
Psychologue:: Quizá ustedes sean mini yos de un gran yo.
Sarkozy: Le Pen también es otro mini yo. Parezco un queso lleno de gusanos.
Psychologue:: ¿Se cree el caballero enmascarado del puente de Notre Dame?
Vilpillín: allí reto a mis feroces enemigos, el pequeño Sarkozy, la marimacho Royal, el tutankamon Chirac. Y cuando con mi espada estoy a punto de ganarles el duelo, me despierta mi mujer para ir a trabajar. Merde.
Psychologue:: ¿siempre les alberga a ellos en sus sueños?
Vilpillín:: Oui, parezco un espléndido queso francés, lleno de gusanos
Psychologue: ¿Se presentará otra vez?
Chirac: Verá usté, cuando era alcalde de París, un día abrí los bolsillos y me cayeron del cielo unos millonecetes de francos. Sólo por eso y algunas frivoliteés del estilo, me quieren enjuiciar. Me presentaré otra vez, como Napoleón, por el bien de La France.
Psychologue : ¿como Napoleón o como Tutankamón?
Chirac : Como nefertiti, no te jode el psicoanalista este
Psychologue: tiene un concepto muy alto de si mismo
Chirac: Pregúnteselo a Angela Merkel. Cada vez que le beso la mano, no piensa en comer salchichas alemanas. Estoy como un queso francés. Solo que rodeado de gusanos.


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