Hay operaciones cementeras que dejan bizco hasta al más estrábico. Pero lo de José Ramón De La Morena con sus hectáreas en Brunete merece un trofeo de liga. De la Morena se puede poner morado si el plan cementero de Brunete sale adelante. El bizco es uno de los promotores que quieren transformar el pueblo de 8.000 habitantes a 60.000 levantando casas. El locutor prisero tiene unos terrenitos pendientes de recalificar, donde ya ha empezado a construir. Y desde aquí le apoyamos.
Porque, vamos a ver: para qué necesita el bizco de Brunete permiso de nadie si tiene programa de radio y amigos como higos: un tal Lisavetsky, un tal Rodríguez Zapatero, un tal cual y otro patacual. Prueba de que la cosa no es escandalosa es que el diario EL País (de las maravillas) no ha dicho ni mú. Así que sin PRISA pero sin menupausa, contento anda el bizco pellizco a pellizco. Su urbanización se llamará “El Larguero”, nombre original donde los haya. Qué de vueltas habrá tenido que dar De la Morena a su mente para hallar un nombre que, de largo, resuma el pellizco de obra y el gol metido.
España está en cabeza en cemento, pero también de servicios. Es un paraíso que para sí quisieran otras muchas naciones. Hoy es posible darse un baño en la piscina de Pedro J. Ramírez y luego ir a jugar un partidito al terrenito de De La Morena. Agua, campos… en España hay de todo.
PD: el viaje puede incluir regiones díscolas pero también gratas. Euskadi por ejemplo. Un señor de apellido Ardanza que fue Lehendakari y hoy preside Euskaltel, permite visitar su finca ilegal en una reserva de la biosfera. Al partido de Ardanza el tema le toca las dos primeras siglas.


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