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Sab
9
Sep '06

La oferta y la demanda de los campos de entrenamiento islamistas

La competencia entre los centros de entrenamiento islamistas del mundo es más encarnizada que nunca. Se podría decir que encarnizadísima. Todos quieren recibir a los cerebros más mártires. Un nuevo centro en Somalia ha irrumpido ofertando a sus futuros reclutas paraísos sin igual tras la graduación. Y, claro, los antiguos centros islamistas tendrán que cerrar por cese de negocio. A través de la oferta y la demanda los mártires también van hacia Alá.

Hasta ahora los campos de entrenamiento más prósperos – algunos concertados, otros algo menos– eran los de Afganistán, Libia, Irán y Líbano. Ahí se instruían los mártires más mártires del adventismo islámico..

El mercado es el mercado. Y la competencia, de muerte. El movimiento islamista de Somalia - el más chick hasta la fecha- irrumpe con sus campos de entrenamiento. Su líder Hassan Dahir Aweys ofrece capacidad para 600 mártires en Hilweyne, al norte de la capital. El campo de Hilweyne tiene una oferta sin igual:

- Capacidad para 600 mártires
- Manuales actualizados de martirios
- Material para prácticas fabricado mirando a la Meca
- Yakuzis también orientados a la Meca
- Instructores extranjeros (lo que todo el mundo esperaba)
- Harén de 600 vírgenes (los demás centros ofrecen sólo 100 )
- Sala gigante con Corán-Karaoke (novedad mundial)

Qué padre no quiere una educación de tan alto nivel para su hijo mártir. Qué joven no quiere una formación semejante para su futuro mártir. El centro es un primor Todos los jóvenes reclutas con sus barbas, su camisitas y su camisús. El programa educativos es amplísimo: curso intensivo en ingeniería nuclear, física y química, clases de arquitectura, diplomaCIA. No se descuida ni la moda: desfiles con los explosivos cinturones más a la más rabiosa moda.

Así que en Líbano, Afganistán y en Iran, los antaño abarrotados centros de entrenamiento cuelgan el cartel de: “cierre de negocio”. Pero en su idioma, claro. La oferta y la demanda. Esa sí que es grande.