Un 47% de participación en la votación del Estatut. Menos que cualquier botellón. El Estatut pasa a ser convidado de piedra y será Estatu-a.
El gobierno tiene CIÁtica
Una CIÁtica de aupa. De altos vuelos. Que le ha dejado paramilizado. Es decir, paralizado.
Pasen y vean
Estatu-a de Cataluña
Carod dijo a los catalanes que pensaran con el bolsillo a la hora de votar el Estatut. Y debieron de hacerle caso por una vez. Es tan arduo no pensar en dinero. El catalán medio disputa a Descartes su método: “gasta poco, luego existirás”. El caso es que como no pagaban por ir a votar (Maragall toma nota para la próxima según sus ayudantes de cámara), pues el Estatut pasa a ser Estatatu-a. La pondrán en la plaza de San Jaume. La Estatu-a del 47% de participación.
Madrid. Camerino de Angel Acebes. Junto al espejo, dos fotos: una, José María Aznar besando a un bebé con cara de Acebes; otra, el fundador de los Legionarios de Cristo besando a un joven con cara de Acebes.
Y Angel, con su cara, canta vestido de cuero castigador: “47 por ciento, yo no lo lamento. Zp, que te sirva de escarmiento”.
A esa misma hora en la cripta de la caverna COPE Rouco Varela afila los colmillitos del teleñeco más avezado de cuantos tiene la Conferencia episcopalísima y españolísima: Federico el metrallico. Rouco quiere emular al Santiago aquel que cerró España, que para la Iglesia la nación está muy abierta, demasiado abierta.
La parición Mariana de Rajoy en Cataluña fue premonitoria. Mucho huevo, mucho huevo, para tan poca clara. Y ahora con el 47% de participación, el PP hará tortilla de patata. Se precisa una investigación en toda regla de Pedro Jota por si la orquesta Mondragón andaba por ahí.
El gobierno tiene CIÁtica
Una CIÁtica de altos vuelos. Que no le deja ni esconderse ni buscar documentos. Ni leer informes de la Comisión europea. Por no dejar, no le deja dar ni explicaciones. Es lo que tiene la CIÁtica, que las cosas suceden siempre así. Qué dolor produce. Sobre todo para los pasajeros de los vuelos misteriosos. Si alguien llama a su casa y le dice que ha ganado un vuelo por toda la Europa más misteriosa y desconocida, desconfíe. Pida otra oferta un poco más segura: ruta del Quijote en burra, por ejemplo.
De momento, el Gobierno, dolido porque la CIÁtica da guerra de toda la vida y hasta que no acaba no para, no ha cesado de decir verdades. Porque este gobierno no miente, a diferencia del anterior que mentía más días de los que tenía la semana. Aquí están las verdades del gobierno:
1- “no son tantos vuelos”. 125. Teniendo en cuenta que al día se hacen miles, que a la semana son miles, que al año millones de millones, pues 125 es una piltrafilla de número. 125 vuelos pinchados en un palo. Casi la nada absoluta.
2- “Se tiene una sospecha de un indicio que a su vez es un rumor basado en un presentimiento”. Es cierto también. Además, la Comisión recurrió a la bruja Lola para sus averiguaciones. Y la bruja Lola tiene tendencia a exagerar, todos los sabemos.
3- “Fueron vuelos turísticos”. En efecto. Algunos militares norteamericanos estaban de vacaciones, por eso se hicieron fotos con el pasaje.
4- “Las confesiones de los soldados se consiguieron mediante torturas”. Cierto. Los miembros de la Comisión interrogaron a varios pilotos sin hacerles pregunta alguna pero sin dejar de comentar entre ellos “alguien ha secuestrado a alguien”. Los pilotos no aguantaron la presión y acabaron confesando. Nadie sabe de donde ha salido esa técnica de interrogatorio.


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