No sean nunca ministro de Finanzas. Y menos en Francia. Así que no vayan tan lejos. El abnegado ministro de Finanzas francés, Hervé Gaymard, fue torturado hasta decir: “dimito”. Desde el meteorito que extinguió a los dinosaurios, no se registraba semejante violencia en Francia.
La paz tan francesa que vivía Francia fue rota por el semanal del mal Le Canard Enchaîné. El ministro Gaymard, audaz promotor del recorte de subvenciones civiles, era el blanco de malignas acusaciones. Que el ministro vivía en una humilde morada de 600 m2 de casi nada y que pagaba la módica cantidad de 14.000 euros a cuenta del Estado. El mal gusto con el que estaba decorado el piso obligó a una pequeña obra de 31.800 euritos. Hasta aquí, todo francamente encomiable. Pero no para los maliciosos bakunistas de Le Canard Enchaîné. A las de ellos se sumaron otras revelaciones, igualmente circunstanciales: que si el ministro tenía cuatro casas más, y poco más.
“Qué manía tienen algunos con los números!” decía el portero de la humilde casa donde reside Hervé Gaymard. “Pero ¿Qué tienen en contra de la cifra 14.000? seguro que son gente que estudió letras y están rabiosos con ese número. ¡Gentuza!”.
Gaymard vive con sus sirvientes, su esposa y sus ocho hijos. Nadie se dignó a comprender a un hombre con semejante prole y sin hogar fijo. “Si no fuese hijo de un zapatero sino de un gran burgués no tendría problemas de vivienda. Tendría mi propio piso y todo este asunto no habría existido”, dijo clarificadoramente Hervé Gaymard. Es verdad que algunas de las revelaciones fueron corroboradas por el ministro. Pero hay una explicación. “Los periodistas esos me llamaron y me preguntaron, pero no les entendí muy bien porque los niños estaban cantando a coro a Bach. Por eso me confundí”, explicó.
Este tremendo malentendido ha sido incluso poco entendido por Jean-Pierre Raffarin, primer ministro, y Jacques Chirac, presidente de la República. Ambos se reunieron con él a altas horas de la noche en la temible celda secreta de Cuasimodo en las galerías de Nòtre Dame. “Quiero seguir, quiero seguir” gritaba Gaymard mientras Raffarin y Chirac estiraban su cuerpo. Ciudadanos franco-franceses que pasaban por allí oyeron decir a Raffarin y Chirac: “nosotros más, nosotros más!”. Desconocemos a qué se referían.
“He cometido un error de apreciación con el piso. Tenía que haber cogido uno más grande, quizá”, dijo Gaymard a una cadena de televisión ya con la cabeza fría, el corazón caliente y el bolsillo templado.
Chirac ha nombrado como nuevo ministro de Finanzas a Thierry Breton que presidía France Telecom, empresa que tiene una mínima deuda de 70.000 millones de euros. Breton es un hombre independiente sin vinculación con grupos de poder determinados. Ha ocupado cargos en el grupo Bull, en la compañía electrónica Thomson, en la sociedad francesa de desarrollo de servicios (CGI) y Futuroscope. En la actualidad trabaja abnegadamente en los consejos de Systems, Schneider Electric, Dexia, Orange y de TSA. Un trabajador ejemplar. Falta le hará a Francia su independencia y trabajo.
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